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jueves, 4 de junio de 2009

Cinco razones para NO confiar en el IFE


1.El IFE nació de un fraude electoral

En 1988, México sufrió el fraude más grande en su historia desde el que Porfirio Díaz le aplico a Madero en 1910, y hasta el fraude de 2006, que lo superó. Este fraude fue orquestado desde la Secretaría de Gobernación, el Partido Revolucionario Institucional y apoyado por el Partido Acción Nacional, quién, en voz de Diego Fernández de Ceballos, llamó a quemar las boletas electorales, impidiendo así un recuento. Para intentar recuperar la credibilidad perdida, Salinas de Gortari llamó a la conformación de un instituto electoral autónomo y ciudadano, dando así nacimiento al IFE. Es decir, el IFE nació de un fraude electoral, para legitimar a los que lo cometieron, y ha servido para hacer nuevos fraudes electorales.

2.El IFE NO es un instituto “ciudadano”
A menos de que entiendas por “ciudadano” todo aquello que no sea “militar”, el IFE NO es un instituto “ciudadano”. Como veremos en el punto 3, el IFE está controlado por los partidos políticos que pretende arbitrar, pero además de eso, los consejeros “ciudadanos” (sic) se han transformado en una burocracia. Es decir, sus intereses no son los de los ciudadanos de a pie, sino los de una camarilla que vela por su propio provecho. Una muestra de eso fue el intento de homologar el sueldo de los “Consejeros Ciudadanos” con los jueces de la Suprema Corte. Los ciudadanos no tenemos ningún control sobre esta burocracia pretendida ciudadana, y dicha camarilla es capaz de cualquier cosa con tal de mantener y aumentar sus prerrogativas, como lo han cabalmente demostrado.

3.El IFE es rehén de los partidos
El Instituto Federal Electoral está compuesto por los Consejeros Ciudadanos y los representantes de los partidos políticos. Los consejeros ciudadanos son electos en la cámara de diputados... Sí, así es. Los diputados, que son evidentemente militantes de algún partido, eligen a quién habrá de regular las campañas electorales y además, determinar el dinero que se le da a los distintos partidos políticos. Es como si al juez lo eligiera un congreso de ladrones. El Consejero Presidente del IFE le debe la chamba a los partidos, y estos se la cobran constantemente. Fue por este mecanismo que el IFE cayó en manos de Ugalde, un incondicional de Elba Esther Gordillo, y ahora se encuentra en un “chilaquil” del priísta Manlio Fabio Beltrones, lo que casi equivale a decir que el IFE es un narcoinstituto. Eso además de que el presupuesto que se otorga al IFE lo determina la Cámara de Diputados y el dinero que se le destina a los partidos, el IFE. Negocio redondo, tú dices cuanto cobro, yo digo cuanto cobras, y todos contentos... menos los ciudadanos.

4.El IFE es parte del pacto de cinismo e impunidad que sostiene la “clase política” mexicana

El IFE tiene material de sobra para quitarle el registro a todos los partidos. Así mismo, tenía la facultad de multar a las televisoras e incluso de impulsar que se les quitara la señal. Pero no lo hizo. Al ser el IFE una burocracia, que ve por sus propios intereses (como dice Max Weber), el “ciudadano” instituto no tiene problemas en volverse cómplice de la mafia política, integrando así parte del Pacto de Cinismo e Impunidad que sostiene la “clase política” mexicana. El IFE cubrirá fraudes, permitirá atropellos, autorizará campañas sucias y virulentas, pensando en sus intereses, no en los de los mexicanos.

5.El IFE cree que tú no eres muy inteligente que digamos.
Seamos honestos. Las campañas de los partidos políticos no ofrecen nada, pura palabrería y promesas incumplibles. ¿Por qué te invita el IFE a “pensarle”? Si de verdad “le piensas”, lo lógico es que desconfíes de la clase política y veas otras formas de actuar y organizarte. Si el IFE te invita a “pensarle”, es porque el IFE no piensa gran cosa de ti.

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